
Testimonios

Licenciado en Medicina y Cirugía por la Universidad de Murcia, 1981.
Especialista en Estomatología por la Universidad Complutense de Madrid, 1984.
Autor de numerosas comunicaciones y publicaciones sobre Carillas de Porcelana, Estética, Prótesis e Implantología.
Dictante de múltiples cursos sobre Rehabilitación Oral, Carillas de Porcelana e Implantología en toda España,Portugal e Hispanoamérica.
Dictante del curso de postgraduado: "Rehabilitación Oral para el Odontoestomatólogo General" de 80 horas de duración.
Dictante del curso de postgraduado: "Implantología para el Odontoestomatólogo General: Cirugía y Prótesis" de 100 horas de duración.
Dictante de siete ediciones del ciclo de 4 Módulos: "Actualización en Odontología Avanzada".
Autor del vídeo "Carillas de Porcelana. Técnica paso a paso".
Autor de la serie de 4 vídeos "La oclusión paso a paso".
Premio "I Concurso de Jornadas Científicas Región de Murcia.
Comencé la práctica de la Odontología en el año 1984 y tuve la suerte de conocer al Dr. Eduardo Anitua dos años después, contagiándome de su inquietud por realizar tratamientos odontológicos del más alto nivel sin reparar en ningún tipo de esfuerzo.
Nos unía el interés por aplicar conceptos estéticos y funcionales en una época en la que no solía ser la norma entre los compañeros.
Así fuimos pioneros en realizar rehabilitaciones orales donde la porcelana adherida tomaba un gran protagonismo.
Él fué también de los primeros en utilizar la implantología de forma rutinaria para resolver los problemas de reposición protésica. Aquellos primeros años fueron apasionantes, pero también muy duros al tener que ir depurando las técnicas y sistemáticas según los éxitos y fracasos que se presentaban.
Pronto se dió cuenta de la tremenda importancia que tenía en la implantología el contar detrás con una casa comercial seria, con capacidad de innovación y abierta a las sugerencias que les pudiésemos hacer los clínicos. Así comenzó una fructífera etapa de colaboración con la empresa americana 3i.
Pasados los años y, detectando una pérdida de frescura y de reacción ante las demandas de los clínicos, Eduardo emprendió un proyecto de gran envergadura como es la creación de una sólida empresa dedicada a la implantología.
He de reconocer que al principio me pareció un poco arriesgado, pero no dudé ni un momento en unirme al nuevo proyecto, conociendo perfectamente la gran capacidad de trabajo y la enorme experiencia que atesoraba Eduardo
La verdad es que no me podía imaginar que en tan poco tiempo BTI pudiese llegar a las cotas de desarrollo e innovación que presenta actualmente.
Pienso que el éxito de esta empresa se ha basado en una serie de principios básicos:
- Encaminar todos los esfuerzos buscando el beneficio de los pacientes de sus clientes.
- Reunir un equipo humano plenamente identificado e ilusionado con el proyecto.
- Realizar grandes inversiones sin buscar una rentabilidad inmediata, sino reinvirtiendo en el desarrollo y consolidación de la empresa.
- Darle un papel prioritario a la parcela de investigación y desarrollo como motor principal del proyecto.
- Tener una gran disposición a ser receptivos a las sugerencias de todos los que trabajamos con el sistema.
En definitiva se han reunido una serie de circunstancias bajo la batuta de Eduardo Anitua que han permitido que al día de hoy tengamos la suerte de tener en España una de las empresas punteras en la implantología mundial.
Creo que hay una serie de aportaciones de BTI que están revolucionando la implantología haciéndola más predecible:
- Diseño de una gama de implantes versátil que nos permita colocar en cada situación la fijación ideal según los esfuerzos que tendrá que soportar.
- Desarrollo de una gama de componentes protésicos simplificada pero con una versatilidad suficiente para resolver de forma estética y funcional cualquier situación que se nos presente.
- Establecimiento de un protocolo sencillo para obtener Plasma Rico en Factores de Crecimiento del propio paciente y poderlo utilizar de forma rutinaria en nuestras consultas para potenciar los mecanismos biológicos de cicatrización y regeneración, así como la manipulación de injertos particulados. Esta técnica del P.R.G.F. es una aportación que se está aplicando cada día más en otras ramas de la Medicina y de la que nos debemos sentir orgullosos los dentistas.

- Creación de una serie de instrumentos quirúrgicos para facilitarnos las cirugías y permitirnos hacer técnicas especiales de forma sencilla como pueden ser los expansores motorizados, los centradores o las fresas especiales.

Por último me gustaría extenderme en una sistemática que ha desarrollado BTI y que la considero fundamental a la hora de conseguir algo que buscamos todos los que colocamos implantes: Acercarnos al 100% de éxitos en nuestros tratamientos.
Me estoy refiriendo al concepto de FRESADO BIOLÓGICO: Preparar individualizadamente el lecho de recepción del implante teniendo en cuenta las características del hueso en esa zona y la morfología del implante a colocar.
OBJETIVOS:
- Conseguir la máxima estabilidad inicial del implante sin compresión ósea (esto dificultaría el aporte vascular a la zona periimplantaria).
- Recuperar con vitalidad la mayor cantidad posible del tejido óseo fresado.
REQUISITOS
- Planificación minuciosa con un TAC digital que nos dé una medición fiable de la densitometría ósea en la zona a implantar (fundamental para calcular el diámetro del lecho que necesitará el implante para insertarse establemente sin provocar isquemia por compresión).
- Usar fresas especialmente diseñadas para cortar eficazmente a bajas revoluciones y que la morfología de sus espiras acumulen y retengan el hueso cortado.
- Realizar el fresado a bajas revoluciones (30 a 50 RPM) y sin irrigación
- Utilizar un motor de calidad con un fiable control del torque de inserción del implante (nos deberá advertir cuando el implante entra a demasiada presión).
- Colocar el implante sin irrigación.
- Terminar de insertar el implante manualmente con una llave que nos indique con fiabilidad el torque de fijación final del implante.

VENTAJAS
- Conseguimos dejar el implante en el mejor entorno biológico posible (potenciado si bioactivamos la superficie y el lecho con PRGF) para su oseointegración sin pérdidas óseas.
- Obtenemos la máxima estabilidad mecánica inicial sin compresión. Además dispondremos una medición cuantificable para valorar desde el posible uso inmediato de ese implante hasta dejarlo sumergido según el torque final de inserción.
- Recuperamos una gran cantidad de hueso en condiciones óptimas de vitalidad para hacer el mejor injerto particulado autólogo.
- La acción del fresado es mucho más agradable para el paciente al no percibir en ningún momento sensación de taladro “Black&Decker” ni tener posibilidad de atragantarse con el líquido de refrigeración.
Creo que las aportaciones que ha dado BTI a la implantología son muchas y aquí he puesto solo unos ejemplos, pero viendo el desarrollo y evolución que lleva la empresa estoy seguro de que lo mejor está aún por llegar.
BTI Comercial
San Antonio, 15, 5º
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